La conversión: experiencia fundante del encuentro con Dios
La conversión: experiencia fundante del encuentro con Dios Hablar de conversión es adentrarse en una de las experiencias humanas y espirituales más profundas: aquella en la que la persona descubre que su vida tiene una orientación trascendente y que solo al volver su corazón a Dios encuentra sentido y plenitud. Como afirma Szentmartoni (1997, p. 65), “el descubrimiento de esta orientación fundamental se vive como experiencia de conversión”. En este sentido, la conversión es el punto de partida de todo camino espiritual, el primer paso de un itinerario que nunca termina, porque el corazón humano está siempre en búsqueda de Dios y de su voluntad. El término conversión, del griego metanoia y del latín conversio, designa un cambio de dirección, un retorno, un volverse hacia. En el ámbito religioso, este cambio implica una reorientación radical de la vida hacia Dios. No se trata únicamente de un acto moral o intelectual, sino de una decisión que involucra la totalidad del ser: la mente, el corazón y la conducta. En palabras de Rahner (1981), la conversión es “la decisión fundamental por Dios mediante un uso religioso y moralmente bueno de la libertad”. Se trata, entonces, de una respuesta libre al llamado divino, una adhesión consciente y amorosa a la presencia de Dios que invita y transforma. La conversión ocupa un lugar central en la revelación bíblica. Desde el Antiguo Testamento, el llamado de Dios a su pueblo es un llamado a volver al camino del amor y de la fidelidad. El verbo hebreo shûb, que significa “volver” o “retornar”, expresa esa dinámica fundamental: el hombre que se ha alejado de Dios es invitado a volver a Él, reconociendo su pecado y confiando en su misericordia. Aquí se revela una doble experiencia: por un lado, el amor primero de Dios, y por otro, la continua infidelidad del pueblo. Pero a pesar de esta infidelidad, Dios no se cansa de llamar a su pueblo a la conversión. “Conviértanse a mí de todo corazón” (Jl 2, 12), dice el profeta, subrayando que la conversión no es solo un gesto exterior, sino una actitud del corazón. En el Nuevo Testamento, la conversión se convierte en el núcleo del mensaje de Jesús. El Evangelio de Marcos se abre con las palabras: “El tiempo se ha cumplido y el Reino de Dios está cerca; conviértanse y crean en el Evangelio” (Mc 1, 15). Pero, como advierte Rahner (1981), Jesús no solo llama a la conversión, sino que encarna la conversión de Dios al hombre. La novedad del Evangelio no consiste en el esfuerzo humano por alcanzar a Dios, sino en la iniciativa divina que sale al encuentro del hombre perdido. En Cristo, Dios mismo se convierte en camino, verdad y vida (Jn 14, 6). En Él se realiza la conversión del amor divino en cercanía humana, la misericordia en carne viva. Por eso, en el Evangelio, los grandes convertidos -como Zaqueo, la samaritana o la mujer pecadora- no cambian por miedo o culpa, sino por la fuerza de una mirada que los rescata, por una misericordia que los transforma. Desde la perspectiva psicológica, la conversión es un proceso de unificación del yo. William James, la define como “el proceso, gradual o repentino, mediante el cual un yo primero dividido, con conciencia de error e infelicidad, se unifica y adquiere una conciencia de felicidad, al sentirse aferrado a realidades religiosas más sólidas”. La conversión, por tanto, no es solo un acto religioso, sino también una experiencia humana profunda de integración interior, en la que la persona pasa de la dispersión a la unidad, del vacío a la plenitud, de la soledad al encuentro. En cuanto al proceso, podemos distinguir dos grandes fases: la fase de desintegración, en la que algunos creyentes viven una fe lineal y conforme a ideales, mientras que quien “nace de nuevo” percibe el mundo como un misterio y atraviesa una lucha interior para unificar el Yo. El ejemplo clásico es san Agustín, cuya experiencia refleja las angustias de una personalidad disgregada. La fase de unificación, por su parte, puede ser gradual o repentina y se produce mediante cambios en sentimientos, acciones, descubrimientos intelectuales o experiencias místicas. Su objetivo es centrar la energía personal en Dios, pasando las ideas religiosas de la periferia al núcleo de la conciencia. Existen dos vías: la volitiva, gradual y constructiva, y la vía del abandono, caracterizada por una entrega total que provoca un cambio súbito e inconsciente. En ambos casos, la conversión implica una lucha por alejarse del mal más que una simple tendencia hacia el bien. Siguiendo a Szentmártoni (1997), identificamos cinco tipologías en la dinámica de la conversión: La conversión por miseria moral surge del reconocimiento profundo de la propia fragilidad y vacío existencial. Comienza con una fase depresiva marcada por culpabilidad, impotencia y desesperación, donde el sujeto experimenta la quiebra de su autosuficiencia moral. El mensaje de salvación se convierte en respuesta liberadora, conduciendo a una paz ascendente y a la experiencia del amor misericordioso de Dios. Ejemplos paradigmáticos son el hijo pródigo, Charles de Foucauld y san Ignacio de Loyola. La conversión por sustitución se da cuando la religión es buscada como solución a problemas psicológicos -paz, amor, identidad, alegría, sentido vital-, pero su autenticidad depende de que el motivo primario sea la búsqueda de Dios y no solo el alivio emocional. Aunque la experiencia de insuficiencia puede ser punto de partida, la conversión se consolida en la obediencia a la llamada divina. Muchos adolescentes inician su camino de fe con esta experiencia o los reos que se convierten al protestantismo porque el grupo les da seguridad y apoyo mientas están privados de libertad. La conversión progresiva es un proceso continuo y gradual de transformación interior, donde la fe se elabora íntimamente a través de la vida espiritual y el crecimiento intelectual. No se limita a un momento decisivo, sino que implica una reestructuración constante del pensamiento y de la voluntad, hasta que el
Cambio pastoral en Ovalle: P. Kepa Plaza asume nuevas parroquias y se despide el P. Gerardo Soto

Cambio pastoral en Ovalle: P. Kepa Plaza asume nuevas parroquias y se despide el P. Gerardo Soto Con profundo agradecimiento y gran esperanza, la comunidad de la parroquia “El Divino Salvador” celebró este sábado 16 de agosto la Misa en el templo parroquial, despidiendo al P. Gerardo Soto Toledo y dando la bienvenida a su nuevo párroco el P. Pedro Plaza Arróspide. La Eucaristía comenzó con la lectura del Decreto de Nombramiento del nuevo párroco, tras lo cual el P. Pedro realizó el Juramento de Fidelidad. Luego, el arzobispo, René Rebolledo le entregó la Palabra, signo del inicio de su misión pastoral en esta comunidad. Mons. Rebolledo expresó tener sentimientos encontrados respecto de la partida del P. Gerardo Soto. Por una parte, no es fácil despedirlo por tanto bien que ha realizado a lo largo de estos 8 años, tanto en la parroquia, como a nivel arquidiocesano, en variados servicios. Por la otra, manifestó alegría por su nuevo destino al nombrarlo como superior de una nueva comunidad en Roma. La jornada concluyó con un compartir fraterno, en el que la comunidad expresó su cariño y gratitud al P. Gerardo, al mismo tiempo que dio una cálida bienvenida al P. Kepa, marcando el inicio de una nueva etapa en la vida pastoral de la parroquia “El Divino Salvador” de Ovalle, en la Vicaría del Limarí. Por su parte, la parroquia “La Inmaculada” de Ovalle, creada en 2019 en el corazón de Villa Tuquí, vive un nuevo capítulo en su camino pastoral. Tras seis años de servicio del P. Gerardo, la comunidad acogió el día 23 de agosto con alegría a su nuevo párroco, el P. Kepa Plaza Arróspide. En una emotiva eucaristía presidida por Mons. René Rebolledo, se vivieron signos cargados de fe y esperanza, destacando la entrega de la llave del sagrario, signo de la misión confiada al nuevo pastor. La comunidad, animada por el espíritu de sinodalidad y salida, inicia así una nueva etapa, fortalecida por el cariño, la gratitud y la confianza en el Señor. Con el nombramiento del P. Kepa Plaza como párroco, quien hasta ahora se desempeñaba como capellán del Liceo El Señor de Renca, dicha capellanía será asumida por el P. Marcelo Lamas, actual capellán del Colegio San Viator de Macul. Además, el P. Eduardo Millán colaborará pastoralmente en ambos establecimientos, según las necesidades que se presenten.
Jornada de puertas abiertas en el Liceo El Señor de Renca

Jornada de puertas abiertas en el Liceo El Señor de Renca Como cada año, el Liceo Politécnico El Señor de Renca recibió a estudiantes de enseñanza básica de la comuna interesados en conocer sus tres especialidades: electrónica, electricidad y diseño de vestuario. La jornada estuvo muy bien organizada y permitió que los alumnos del liceo mostraran sus proyectos con profesionalismo, compromiso y entusiasmo. Cada especialidad presentó trabajos que reflejan no solo habilidades técnicas, sino también el sentido formativo que impulsa el proyecto educativo del liceo: formar personas capaces de aportar con creatividad y responsabilidad a la sociedad. Este tipo de instancias refuerza el valor de la educación técnico-profesional como una vía legítima y potente para el desarrollo personal y comunitario. Felicitaciones al rector Sr. Gonzalo Tapia, al equipo directivo y a todos quienes hacen posible esta experiencia educativa significativa.
Encuentro provincial de JUVI.

Encuentro provincial de JUVI. Con el lema “Ir mar adentro hacia el Maestro”, más de 250 jóvenes se congregaron los días 23 y 24 de agosto en el Liceo Parroquial San Antonio de Viña del Mar para vivir el XX Encuentro Provincial del Movimiento Juventudes Viatorianas (JUVI), una experiencia marcada por la fe, la fraternidad y el compromiso con el carisma viatoriano. Este encuentro reunió a jóvenes provenientes de toda la red educativa de los Clérigos de San Viator en Chile —Villa Alemana, Ovalle, Renca, Macul y Viña del Mar— quienes compartieron espacios de formación, oración y fraternidad, reafirmando su vocación de ser discípulos misioneros en el mundo actual. Inspirados por la figura de San Pedro en el Evangelio de Juan, los participantes reflexionaron sobre el camino del discipulado: un itinerario de esperanza, marcado por luces y sombras, caídas y redención. Pedro, que negó a Jesús en su momento más difícil, volvió a Él con confianza y entrega. Así también, los jóvenes fueron animados a remar mar adentro con valentía, confiando en la misericordia de Cristo y en su llamado constante a servir. Como parte del encuentro, los jóvenes visitaron el Santuario de San Expedito en Reñaca, donde se vincularon con la vida de la Iglesia local y compartieron momentos de oración frente al mar, símbolo de apertura, profundidad y misterio. Este gesto buscó conectar la espiritualidad con la belleza de la creación, recordando que Dios también habla en lo cotidiano. La jornada culminó con una eucaristía en la Parroquia San Juan Evangelista de Gómez Carreño, presidida por el P. Marcelo Lamas c.s.v. Fue un momento de comunión con la comunidad parroquial, también confiada a los viatores, celebrando juntos el día del Señor y renovando el compromiso de seguir construyendo una Iglesia joven, viva y comprometida. Este encuentro no solo fortaleció la identidad viatoriana, sino que también dejó en los corazones de los jóvenes el deseo profundo de seguir a Jesús con alegría, audacia y esperanza.
Religiosidad y desarrollo humano: entre la fe ilusoria y la fe adulta
Religiosidad y desarrollo humano: entre la fe ilusoria y la fe adulta En toda vida cristiana vivida con seriedad y profundidad, tarde o temprano emerge una pregunta fundamental: ¿qué efecto tiene la religiosidad en nuestra vida? ¿En qué ayuda, qué transforma? La cuestión sobre la relación entre religiosidad y desarrollo humano no es menor, pues toca el núcleo de la experiencia creyente. La pregunta de fondo es cómo la vivencia religiosa puede realmente transformar la existencia y contribuir al crecimiento personal. Algunos suponen que toda fe religiosa, por el solo hecho de profesarla, conduce automáticamente a un mayor progreso humano. Otros, en cambio, sostienen que esto depende del contenido de esa fe y de la manera en que el sujeto la interioriza y la vive. También hay quienes consideran que la religión puede convertirse en un refugio infantil, una proyección de deseos que impide afrontar la realidad con madurez. Por ello, discernir el papel de la religiosidad en la vida humana exige una mirada crítica, abierta y profundamente espiritual. Es evidente, por nuestra propia experiencia, que no toda religiosidad favorece la madurez. Nos hemos topado con personas religiosas, pero complejas, conflictivas; incluso, en la medida en que nuestro inconsciente nos lo ha permitido, nosotros mismos nos hemos dado cuenta de nuestra propia inmadurez, dificultades e incoherencias. Hay planteamientos teológicos y pastorales que, más que abrir a la vida, encierran al creyente en dinámicas de dependencia, miedo y sumisión. Pensemos, por ejemplo, en aquellas comunidades donde todo está prescrito, donde la experiencia religiosa se reduce a obedecer ciegamente a una autoridad, sin espacio para el cuestionamiento ni para la libertad personal. Allí, más que un camino de crecimiento, la religión se convierte en un freno a la capacidad de autodeterminación y a la libertad. En este sentido, resulta necesario y esclarecedor hablar sin eufemismos de las “malas teologías”. Estas no surgen únicamente de una formación deficiente, sino también de la falta de un aggiornamento constante y de una formación teológica permanente. La teología, como disciplina viva al servicio de la fe, exige una continua actualización, ya que en el proceso interpretativo del Evangelio suele emerger nuestro propio yo, que tiende a resistirse, defenderse o incluso distorsionar el mensaje evangélico. Algunos lo olvidan, otros lo niegan, y no faltan quienes lo tergiversan según sus propios intereses. Una teología que se desentiende de la historia y de la complejidad de la experiencia humana corre el riesgo de sustentar prácticas religiosas alienantes. Se trataría de una fe que ofrece certezas fáciles, pero al precio de la autonomía personal y de la responsabilidad ética. Por ello, volviendo nuevamente a la pregunta de si toda expresión de religiosidad conduce necesariamente al desarrollo humano y espiritual, la respuesta es clara: no siempre. Todo depende de cómo se configure dicha religiosidad, del tipo de teología que la fundamente y, sobre todo, de la disposición interior del creyente. Solo una fe acogida con apertura sincera al Evangelio, con disponibilidad a la conversión y al discernimiento, puede convertirse en camino de crecimiento auténtico y de transformación integral. La religiosidad debe comprenderse no solo como una gracia que recibimos, fruto del Dios que sale amorosamente a nuestro encuentro, sino también como un fenómeno complejo de carácter psíquico, cultural y simbólico. No es un simple añadido a la existencia humana, sino una forma profunda de articular los miedos, las esperanzas y los deseos más íntimos del ser humano en estructuras colectivas de sentido. La experiencia de fe puede convertirse en un camino de auténtica maduración personal y espiritual; sin embargo, también puede derivar en formas patológicas si se transforma en un mecanismo de evasión o defensa frente a la realidad. Solo cuando la religiosidad se integra en un proceso vital consciente, abierto al otro, a la historia y al dinamismo del Espíritu, puede sostener verdaderamente el crecimiento humano. De lo contrario, corre el riesgo de encerrarse en un universo imaginario que, aunque ofrece protección, lo hace a costa de la verdad del sujeto y de su integridad personal. José Antonio García-Monge (2009) ha puesto el acento en la madurez como un proceso de integración. Para él, la religiosidad auténtica no consiste en acumular prácticas piadosas, sino en unificar las distintas dimensiones de la persona en una vida coherente. La fe madura siempre es un movimiento entre la oración y la acción, entre la interioridad y el compromiso histórico. Lo interesante en su propuesta es que no opone lo humano y lo religioso, sino que muestra cómo la fe, bien vivida, potencia el proceso de individuación y la apertura al otro. Una religiosidad inmadura, en cambio, fragmenta: encierra al creyente en prácticas vacías o en devociones desligadas de la vida. García-Monge insiste en que la verdadera fe “no se refugia en lo sagrado para huir de lo profano”, sino que impulsa a entrar con más hondura en la historia concreta. Desde otra perspectiva, la religiosidad madura puede ser un factor organizativo central en la estructura psíquica del individuo (Allport, citado en Szentmártoni, 2002). La fe madura permite una renuncia al egocentrismo religioso, que convierte a Dios en un mero aliado del propio deseo e interés, e insiste en la dimensión histórica de la fe, donde el encuentro con Dios se hace posible en la historia (Domínguez Morano, 1991). Adentrarse en el hermoso camino de la fe adulta es, sin duda, una travesía que nos invita a mirar con nuevos ojos nuestra existencia. No se trata solo de un conjunto de creencias heredadas, sino de una forma de vivir que se nutre y, a la vez, interpela nuestra madurez humana y espiritual, un proceso siempre en construcción y nunca realmente terminado (Ávila Blanco, 2003). Al llevar esta comprensión al terreno de la fe, surgen inevitablemente tensiones. Algunos enfoques espiritualistas, como el modelo de «supeditación», vieron el crecimiento espiritual como un proceso de negación de lo humano, de rechazo de las necesidades y deseos legítimos. Esto nos ha dejado una historia de rigorismos
Tiempo sabático de. P. Raúl Marchant

Tiempo sabático de. P. Raúl Marchant Con alegría les informamos que el P. Raúl Marchant regresó ayer, 6 de agosto, tras haber vivido un tiempo sabático que se extendió por cerca de un mes. Durante este período, el Padre Raúl se dedicó a profundizar en su formación espiritual, realizando un curso de acompañamiento espiritual en la Universidad de la Mística, en Ávila. Posteriormente, tuvo la oportunidad de vivir una experiencia en la hospedería de una congregación religiosa. También pudo conocer las comunidades del norte de España y, especialmente, reencontrarse con el Padre José María Zorrilla, su predecesor en la actual parroquia. Como parte de este camino, participó en el Jubileo en Roma, integrándose en diversas actividades, entre ellas encuentros con jóvenes y espacios dedicados a la formación y renovación espiritual de sacerdotes. Este tiempo ha sido de gran riqueza personal y pastoral para el Padre Raúl, y en los próximos días compartirá con la comunidad su testimonio y vivencias de este período, que sin duda fortalecerán su servicio y misión entre nosotros.
Muestra de las especialidades técnicas

Añade aquí tu texto de cabecera La especialidad de Vestuario y Confección Textil del Liceo El Señor de Renca realizó con éxito la presentación de “Telas de jeans recicladas” en la feria de emprendedores organizada por la Municipalidad de Renca. Al evento asistieron autoridades como el alcalde de la comuna, Claudio Castro, quien destacó la presentación, creatividad y esfuerzo de las estudiantes que participaron en el desarrollo y confección de las prendas. Cristal Arévalo, del curso 3°A, se manifestó orgullosa de haber representado a nuestro liceo y a su especialidad, además de reconocer que fue una excelente oportunidad para poner en práctica real sus conocimientos técnicos. Cabe destacar que todos los productos presentados por las estudiantes de vestuario fueron elaborados con prendas en desuso, donadas por los mismos alumnos de la comunidad educativa, lo que da mayor valor al producto final. Finalmente, se destaca el esfuerzo constante de la docente que lideró este proyecto, la Sra. Catalina Ortiz. El martes 22 de julio, la especialidad de Electricidad del Liceo Politécnico El Señor de Renca recibió con mucho entusiasmo una segunda entrega de equipamiento, adquirido en el contexto del proyecto adjudicado por el liceo “Equipamiento TP 2024”. En esta ocasión, el Ministerio de Educación realizó un importante aporte económico para complementar los equipos técnicos que utilizan docentes y estudiantes en su formación.
Celebración de la Tercera edad

Celebración de la Tercera edad Con motivo de la memoria de los santos Joaquín y Ana, padres de la Virgen María, la parroquia San Juan Evangelista de Viña del Mar celebró esta solemnidad acompañando especialmente a los adultos mayores, quienes recibieron una bendición especial en las distintas liturgias. Durante las celebraciones, se destacó la participación activa de los abuelos y adultos mayores de cada comunidad, reconociendo su testimonio de fe, sabiduría y servicio a lo largo de los años. Fue un momento de gratitud y encuentro, donde se valoró su presencia como pilares espirituales en nuestras familias y comunidades. Además, se vivió un ambiente de profunda alegría y recogimiento, en el que se recordó el legado de San Joaquín y Santa Ana como modelos de esperanza y fidelidad. La comunidad parroquial expresó su cariño y reconocimiento a quienes, con su vida, siguen transmitiendo el amor de Dios a las nuevas generaciones.
Visita de la neuropsiquiatra Amanda Céspedes

Visita de la neuropsiquiatra Amanda Céspedes El pasado martes 22 de julio, nuestra comunidad educativa del Colegio San Antonio de Villa Alemana vivió una jornada memorable con la visita de la reconocida neuropsiquiatra infantil, Dra. Amanda Céspedes. En una charla abierta dirigida a familias, docentes y asistentes, la Dra. Céspedes compartió valiosas reflexiones sobre el desarrollo emocional de niños y adolescentes, entregando herramientas prácticas para acompañar sus procesos de crecimiento con empatía y conciencia. El encuentro, caracterizado por su cercanía y profundidad, concluyó con la firma de libros y un espacio de diálogo directo con la autora. Agradecemos profundamente su presencia, que dejó una huella de inspiración y reflexión en nuestra comunidad.
Feria científica en el Colegio San Viator de Ovalle

Feria científica en el Colegio San Viator de Ovalle El Colegio San Viator de Ovalle celebró con éxito su 2ª Feria Académica, reuniendo a familias, estudiantes, docentes y apoderados en un ambiente lleno de aprendizaje y entusiasmo. La comunidad educativa demostró un fuerte compromiso con los proyectos presentados en todos los niveles, reflejo de meses de trabajo dedicado. El evento contó con la destacada presencia del Dr. Gabriel León, divulgador científico y conductor del podcast “Ciencia Pop”, quien ofreció charlas motivadoras y accesibles sobre temas como “Ser científico en Chile”, “Estrategias narrativas en el aula” y “La curiosidad como motor de la ciencia”, captando el interés de todos los asistentes. Las familias valoraron profundamente la experiencia, destacando el impacto inspirador del expositor nacional. Un estudiante comentó que las charlas le permitieron ver la ciencia de manera cercana y entretenida, motivándolo a investigar por cuenta propia. El rector y exalumno, Luis Castillo Sierralta, resaltó la importancia de contar con figuras nacionales que impulsen a los estudiantes a soñar en grande. Por su parte, la vicerrectora académica, Verónica Córdoba Araya, subrayó el papel del trabajo colectivo en el éxito de la feria y en la formación de ciudadanos críticos y comprometidos.