Pecado, culpa y perdón
Pecado, culpa y perdón Desde hace varias décadas, se debate sobre la crisis del sentido del pecado. Esto se evidencia no solo en la disminución de la práctica de la confesión, sino también en la tendencia a minimizar la responsabilidad personal, reduciéndola a un simple error o tropiezo. Esta crisis se manifiesta en la dificultad para vincular el pecado con sus consecuencias, tanto personales como sociales, algo esencial para una adecuada conciencia moral que valore la gravedad de las acciones y sus efectos en la construcción del bien común y en la realización humana. Sin embargo, con frecuencia, en las consultas psicológicas, muchas personas se ven agobiadas por un peso considerable: la culpa. ¿Cómo es posible que el pecado parezca desvanecerse mientras la culpa permanece e incluso se intensifica adoptando formas neuróticas? Para comprender este misterio y ofrecer una palabra sanadora desde la fe, es necesario tejer un diálogo honesto entre la sabiduría bíblica, la reflexión teológica y la luz que arroja el psicoanálisis sobre los abismos del corazón humano. No se trata de reducir la fe a la psicología, sino de purificar nuestra vivencia religiosa para pasar de una religiosidad infantil, marcada por el miedo al rechazo de Dios y a la condenación, a una fe adulta, marcada por la libertad y el amor del Evangelio. Durante mucho tiempo, la catequesis y cierta teología moral presentaron el pecado casi exclusivamente como la transgresión de una ley, una «infracción» que manchaba el expediente del creyente. El énfasis se ponía en medir la gravedad del acto (mortal o venial) y en la contabilidad de las faltas (Fagan, 1978). Sin embargo, la perspectiva bíblica es mucho más relacional. En las Escrituras, el pecado no es primariamente romper una regla, sino romper una Alianza. Es el fracaso del amor, el rechazo de la mano tendida de Dios. Como nos recuerdan los profetas, el pecado es la ruptura de una relación de amor, similar a la infidelidad conyugal (Ez 16,32; Os 3,1; Ez 16,32). Al pecador se le entiende, recuperando la etimología hebrea (לֹא יַחֲטִא – lo yajti), como alguien que se ha «desviado» o que «no da en el blanco»; un sujeto que se ha extraviado de su objetivo fundamental al traicionar la fuerza vital de su propio deseo. Por tanto, la vida perdida en el pecado es aquella que, por temor, se repliega sobre sí misma y rechaza la expansión generativa. En la visión presentada, el verdadero pecado capital no es desobedecer los preceptos, sino «enterrar el talento», es decir, esterilizar la vida, renunciar a la propia vocación y vivir con miedo en lugar de generar más vida. Si teológicamente el pecado es la negación de ese amor de Dios, psicológicamente esta negación tiene una raíz clara: el narcisismo y la pretensión de omnipotencia. El mal surge cuando el ser humano rechaza sus límites. El «serán como Dios» (Gn 3,5) es la tentación de no deberle nada a nadie, de ser causa sui (causa de sí mismo), de negar nuestra condición de criaturas dependientes y limitadas. El pecado no es una simple transgresión moral, sino una aspiración perversa a la totalidad y al rechazo de la propia finitud humana. (Fragan, 1978) Por tanto, el pecado no es simplemente «comportarse mal». Es una cerrazón sobre uno mismo. Es la fantasía de que podemos ser el centro del universo, negando la alteridad de Dios y de los hermanos. Cuando el cristiano peca, en el fondo está diciendo: «Yo soy mi propia ley, yo decido qué es lo bueno y lo malo, no necesito a nadie». Esta actitud conduce inevitablemente a la soledad y a la muerte espiritual, porque nos desconecta de la fuente de la vida. Una vez cometido el pecado, o incluso ante la sola tentación, surge la culpa. Pero aquí debemos proceder con cautela. No todo lo que nos hace sentir mal es pecado, y no todo sentimiento de culpa implica una objetiva falta moral. De hecho, gran parte del sufrimiento en la vida de muchas personas proviene de no distinguir entre la culpa moral y el sentimiento de culpabilidad neurótico. A menudo, lo que denominamos “conciencia” no es la voz de Dios, sino que puede ser la voz del “superyó”. El superyó -heredero de las autoridades paternas y maternas- es esa instancia interna esencial para actuar conforme a nuestros valores y principios. Sin embargo, puede ser muy tormentoso cuando nos vigila, nos censura y nos castiga. Así, es una culpa que mira hacia atrás, que se estanca en el remordimiento estéril y en el miedo al castigo. Surge, no porque hayamos dañado el amor, sino porque tenemos miedo de perder la protección de la autoridad o porque hemos fallado a nuestro propio «Ideal del Yo» (esa imagen perfecta que queremos tener de nosotros mismos, pero que es ilusoria). En este punto aparece la culpa narcisista: una forma de sufrimiento que no nace del daño real causado a otro, sino del dolor de no haber alcanzado la imagen idealizada que tenemos de nosotros mismos. Es una culpa que hiere el orgullo espiritual o moral, que genera vergüenza por no ser “tan buenos” o “tan puros” como creemos que deberíamos ser, y que nos encierra en la obsesión de restaurar una imagen interior imposible de sostener. Frente a esto, la fe nos habla de una culpa muy diferente: la culpa real o «sana». Esta culpa surge de la conciencia adulta de haber dañado una relación valiosa. No es un miedo al castigo, sino el dolor por haber herido a quien se ama. Esta culpa es fecunda: nos moviliza a la conversión, a la reparación y al cambio. Nos saca de nosotros mismos y nos vuelve hacia el otro (Rosolino, 2007). Si el pecado es ruptura y la culpa neurótica es encierro, la reconciliación cristiana es apertura y don. Aquí es vital corregir una desviación teológica que ha hecho mucho daño: la idea de que debemos «pagar» o «expiar» para aplacar la ira
Comisión de Pastoral

Comisión de Pastoral La Comisión de Pastoral Provincial se reunió en Viña del Mar el día 3 de noviembre para su séptima sesión del año. El eje central de la reunión fue la evaluación del año pastoral 2025. Cada colegio presentó sus logros, desafíos y proyecciones, destacándose un espíritu de compromiso y crecimiento y fidelidad al carisma viatoriano. En el Colegio San Viator de Ovalle se resaltó la consolidación del equipo pastoral y la celebración de la adoración al Santísimo. Entre los principales desafíos se mencionaron el fortalecimiento de la clase de religión, la dimensión vocacional y la reorganización de la catequesis en coordinación con la parroquia. En Villa Alemana se valoró la implementación del Itinerario Viatoriano, la continuidad de la eucaristía dominical, y la peregrinación a Lo Vásquez. Los retos propuestos fueron: mantener la vitalidad del movimiento JUVI, sistematizar el devocionario, reestructurar la catequesis y acompañar pastoralmente a las nuevas familias. El Liceo Parroquial San Antonio destacó la alta participación juvenil en los retiros, la organización del Encuentro Provincial de JUVI y la consolidación de la catequesis familiar. Los desafíos se centran en el seguimiento de los jóvenes, la consolidación del itinerario pastoral y el fortalecimiento de la pastoral vocacional. En el Liceo El Señor de Renca se valoró el aumento de la participación en las celebraciones eucarísticas, la incorporación de signos viatorianos y la acción solidaria junto a la ONG “Hijos de la calle”. Los principales desafíos apuntan a involucrar más a los apoderados, fortalecer la catequesis y consolidar un grupo estable de acólitos. Finalmente, el Colegio San Viator de Macul subrayó la plena ejecución del plan pastoral, la creación de un ambiente familiar en las eucaristías dominicales, la autonomía del equipo pastoral y la activa participación juvenil. Entre sus desafíos. Se planteó ampliar la pastoral con apoderados, fortalecer la formación del equipo, mejorar el vínculo con educación inicial y aumentar la presencia de jóvenes en JUVI. Uno de los puntos más significativos fue la propuesta de acompañamiento entre los vicerrectores de pastoral para el año 2026, que busca generar comunidades de aprendizaje y promover visitas intercolegiales para fortalecer la colaboración y el sentido de misión compartida. Se acordó definir en marzo los formatos, calendarios y mecanismos de retroalimentación. Además, se revisaron los preparativos del Encuentro Querbesiano y se abordó el avance del plan de la clase de Religión Viatoriana, insistiendo en la importancia del acompañamiento a los profesores. Finalmente, se proyectó la realización del Encuentro Provincial de JUVI 2026 en Renca, en el mes de agosto.
IV Asamblea de la Comunidad viatoriana

IV Asamblea de la Comunidad viatoriana Durante una semana, 56 viatores -religiosos y asociados de 14 países- se reunieron en Valpré, Lyon, para celebrar la IV Asamblea General de la Comunidad Viatoriana. Este encuentro fue una experiencia profunda de comunión, discernimiento y renovación del carisma heredado del P. Luis Querbes. La Asamblea se abrió con una visita a lugares emblemáticos de Lyon vinculados al fundador, como la Basílica de Saint-Nizier y la Capilla de Fourvière, donde se celebró una emotiva oración. Las jornadas se estructuraron en torno a tres ejes: comunidad fraterna, sinodalidad y misión. A través de conferencias, oraciones, eucaristías y de la metodología de la conversación espiritual, los participantes reflexionaron sobre sus raíces, compartieron testimonios vocacionales y buscaron consensos sobre el futuro de la comunidad. La Asamblea también celebró la fiesta de San Viator en Vourles, con visitas al cementerio y al “Berceau”, cuna de la Congregación. La “Fiesta de las Culturas” puso de manifiesto la riqueza de la diversidad viatoriana. El documento final, “Caminos de futuro”, recogió las llamadas del Espíritu para una comunidad más abierta, comprometida y profética. En la clausura, el superior general envió a los viatores en misión, recordando que la fuerza para transformar el mundo nace de la comunión con Cristo. Para obtener más información puedes revisar: Boletín 1 y Boletín 2 de la dirección general – Crónicas de la Provincia de España
Capítulo provincial

Capítulo provincial La sesión n.º 39, segunda del año, del Capítulo Provincial se llevó a cabo los días martes 4 y miércoles 5 de noviembre. El encuentro tuvo lugar en la nueva Casa Pastoral, ubicada en el Noviciado San Viator de Puente Alto, y fue presidido por el P. Marcelo A. Lamas Morales, superior provincial. La jornada comenzó el martes con un momento de oración comunitaria, que incluyó la bendición de la Casa Pastoral Viatoriana. Este espacio fue definido como un lugar de encuentro para la Congregación y la Comunidad Viatoriana, destinado a acoger, formar en la fe y servir al Pueblo de Dios, bajo el carisma del Padre Luis Querbes. Agradezco el trabajo realizado por el H. Julián Moro, responsable de la construcción del inmueble. El núcleo del Capítulo fue la reflexión sobre la vida fraterna. Se presentó una síntesis del cuestionario sobre la fraternidad, elaborado previamente a partir del capítulo de mayo y de los encuentros comunitarios. El objetivo fue generar propuestas concretas que fortalezcan y dinamicen la vida comunitaria. En los plenarios, se resaltó que la fraternidad es un don y una tarea, un «lugar teológico» inspirado en el Dios Trino. Se valoró la horizontalidad en las relaciones y la acogida fraterna. Al mismo tiempo, se reconocieron algunos desafíos: la tensión entre la misión y la vida comunitaria, el riesgo de individualismo apostólico, las dificultades en la resolución de conflictos y la necesidad de mejorar la comunicación. (Se puede descargar el documento de trabajo en este link: Reflexión fraternidad) Además, se compartieron los avances del proceso de reconfiguración de los CSV y las conclusiones de la IV Asamblea de la Comunidad Viatoriana. El Capítulo finalizó el miércoles 5 de noviembre con la celebración de la Eucaristía, seguida por un almuerzo fraterno.
La conversión: experiencia fundante del encuentro con Dios
La conversión: experiencia fundante del encuentro con Dios Hablar de conversión es adentrarse en una de las experiencias humanas y espirituales más profundas: aquella en la que la persona descubre que su vida tiene una orientación trascendente y que solo al volver su corazón a Dios encuentra sentido y plenitud. Como afirma Szentmartoni (1997, p. 65), “el descubrimiento de esta orientación fundamental se vive como experiencia de conversión”. En este sentido, la conversión es el punto de partida de todo camino espiritual, el primer paso de un itinerario que nunca termina, porque el corazón humano está siempre en búsqueda de Dios y de su voluntad. El término conversión, del griego metanoia y del latín conversio, designa un cambio de dirección, un retorno, un volverse hacia. En el ámbito religioso, este cambio implica una reorientación radical de la vida hacia Dios. No se trata únicamente de un acto moral o intelectual, sino de una decisión que involucra la totalidad del ser: la mente, el corazón y la conducta. En palabras de Rahner (1981), la conversión es “la decisión fundamental por Dios mediante un uso religioso y moralmente bueno de la libertad”. Se trata, entonces, de una respuesta libre al llamado divino, una adhesión consciente y amorosa a la presencia de Dios que invita y transforma. La conversión ocupa un lugar central en la revelación bíblica. Desde el Antiguo Testamento, el llamado de Dios a su pueblo es un llamado a volver al camino del amor y de la fidelidad. El verbo hebreo shûb, que significa “volver” o “retornar”, expresa esa dinámica fundamental: el hombre que se ha alejado de Dios es invitado a volver a Él, reconociendo su pecado y confiando en su misericordia. Aquí se revela una doble experiencia: por un lado, el amor primero de Dios, y por otro, la continua infidelidad del pueblo. Pero a pesar de esta infidelidad, Dios no se cansa de llamar a su pueblo a la conversión. “Conviértanse a mí de todo corazón” (Jl 2, 12), dice el profeta, subrayando que la conversión no es solo un gesto exterior, sino una actitud del corazón. En el Nuevo Testamento, la conversión se convierte en el núcleo del mensaje de Jesús. El Evangelio de Marcos se abre con las palabras: “El tiempo se ha cumplido y el Reino de Dios está cerca; conviértanse y crean en el Evangelio” (Mc 1, 15). Pero, como advierte Rahner (1981), Jesús no solo llama a la conversión, sino que encarna la conversión de Dios al hombre. La novedad del Evangelio no consiste en el esfuerzo humano por alcanzar a Dios, sino en la iniciativa divina que sale al encuentro del hombre perdido. En Cristo, Dios mismo se convierte en camino, verdad y vida (Jn 14, 6). En Él se realiza la conversión del amor divino en cercanía humana, la misericordia en carne viva. Por eso, en el Evangelio, los grandes convertidos -como Zaqueo, la samaritana o la mujer pecadora- no cambian por miedo o culpa, sino por la fuerza de una mirada que los rescata, por una misericordia que los transforma. Desde la perspectiva psicológica, la conversión es un proceso de unificación del yo. William James, la define como “el proceso, gradual o repentino, mediante el cual un yo primero dividido, con conciencia de error e infelicidad, se unifica y adquiere una conciencia de felicidad, al sentirse aferrado a realidades religiosas más sólidas”. La conversión, por tanto, no es solo un acto religioso, sino también una experiencia humana profunda de integración interior, en la que la persona pasa de la dispersión a la unidad, del vacío a la plenitud, de la soledad al encuentro. En cuanto al proceso, podemos distinguir dos grandes fases: la fase de desintegración, en la que algunos creyentes viven una fe lineal y conforme a ideales, mientras que quien “nace de nuevo” percibe el mundo como un misterio y atraviesa una lucha interior para unificar el Yo. El ejemplo clásico es san Agustín, cuya experiencia refleja las angustias de una personalidad disgregada. La fase de unificación, por su parte, puede ser gradual o repentina y se produce mediante cambios en sentimientos, acciones, descubrimientos intelectuales o experiencias místicas. Su objetivo es centrar la energía personal en Dios, pasando las ideas religiosas de la periferia al núcleo de la conciencia. Existen dos vías: la volitiva, gradual y constructiva, y la vía del abandono, caracterizada por una entrega total que provoca un cambio súbito e inconsciente. En ambos casos, la conversión implica una lucha por alejarse del mal más que una simple tendencia hacia el bien. Siguiendo a Szentmártoni (1997), identificamos cinco tipologías en la dinámica de la conversión: La conversión por miseria moral surge del reconocimiento profundo de la propia fragilidad y vacío existencial. Comienza con una fase depresiva marcada por culpabilidad, impotencia y desesperación, donde el sujeto experimenta la quiebra de su autosuficiencia moral. El mensaje de salvación se convierte en respuesta liberadora, conduciendo a una paz ascendente y a la experiencia del amor misericordioso de Dios. Ejemplos paradigmáticos son el hijo pródigo, Charles de Foucauld y san Ignacio de Loyola. La conversión por sustitución se da cuando la religión es buscada como solución a problemas psicológicos -paz, amor, identidad, alegría, sentido vital-, pero su autenticidad depende de que el motivo primario sea la búsqueda de Dios y no solo el alivio emocional. Aunque la experiencia de insuficiencia puede ser punto de partida, la conversión se consolida en la obediencia a la llamada divina. Muchos adolescentes inician su camino de fe con esta experiencia o los reos que se convierten al protestantismo porque el grupo les da seguridad y apoyo mientas están privados de libertad. La conversión progresiva es un proceso continuo y gradual de transformación interior, donde la fe se elabora íntimamente a través de la vida espiritual y el crecimiento intelectual. No se limita a un momento decisivo, sino que implica una reestructuración constante del pensamiento y de la voluntad, hasta que el
“Viatores Music” | Nuevo sello musical

Los Clérigos de San Viator presentan “Viatores Music”, su nuevo sello musical La iniciativa busca producir y difundir música inspirada en la fe y la identidad viatoriana. Su primer disco será lanzado en marzo en plataformas digitales. Los Clérigos de San Viator anunciaron oficialmente el lanzamiento de Viatores Music, un nuevo sello musical dedicado a la creación, producción y difusión de obras inspiradas en la fe y la identidad cristiana. La iniciativa surge como una expresión concreta del carisma educativo de la congregación, fundada a comienzos del siglo XIX por el Venerable Padre Luis Querbes, quien entendió la educación como un camino privilegiado para la evangelización y el acompañamiento integral de las personas, especialmente de niños y jóvenes. En coherencia con esa herencia espiritual, Viatores Music proyecta la misión viatoriana al ámbito artístico, integrando fe, educación y cultura. El sello tiene como propósito rescatar y poner en valor repertorios musicales con sentido espiritual y comunitario, así como producir contenidos discográficos y audiovisuales que contribuyan a la formación integral desde el arte. La música es comprendida no solo como expresión estética, sino también como herramienta formativa, pastoral y evangelizadora. El primer disco del sello será lanzado durante la primera semana de marzo en plataformas digitales como Spotify, YouTube Music y Apple Music. Este trabajo inaugural ha contado con la participación de miembros de comunidades educativas y parroquiales viatorianas. Con este nuevo sello, los Clérigos de San Viator reafirman su compromiso con una evangelización creativa, capaz de dialogar con la cultura contemporánea y abrir nuevos espacios para el anuncio del Evangelio a través de la música. Fuente: Comunicaciones Viatores-Chile
70 años de CONFERRE

70 años de CONFERRE El pasado 5 de noviembre, más de 120 religiosas y religiosos se reunieron en los jardines del claustro de la Basílica de la Merced, en Santiago, para celebrar los 70 años de la Conferencia de Superiores y Superioras Mayores de Religiosos y Religiosas de Chile (CONFERRE). La jornada, marcada por la alegría, la oración y la memoria agradecida, fue animada por la Hna. María Salomé Labra, presidenta de CONFERRE, y Fray Ramón Villagrán Arias, primer vicepresidente. Nuestra congregación estuvo representada por los Hermanos Tomás Villalobos y Octavio Césped, quienes participaron activamente en este significativo encuentro. El acto comenzó con una oración simbólica que incluyó la entrega de tierra y semillas, y la presentación de un mapa de Chile, signos de la fecunda presencia de la vida consagrada en el país. Se proclamó el Evangelio y representantes de diversas congregaciones ofrecieron sus constituciones, reflejando la riqueza de carismas que nutren a la Iglesia. El Nuncio Apostólico, Monseñor Kurian Mathew Vayalunkal, entregó un emotivo saludo en nombre del Papa León XIV, destacando el valor de la vida religiosa en contextos difíciles y animando a los presentes a ser testigos de esperanza. También se leyeron mensajes de la Santa Sede, la Conferencia Episcopal y el Cardenal Fernando Chomali. Durante la jornada, se presentaron reflexiones sobre la historia y desafíos de CONFERRE, destacando el protagonismo de la mujer y la sinodalidad. Se rindió homenaje a expresidentes, secretarias ejecutivas y colaboradores laicos que han sostenido la misión de la conferencia. El encuentro concluyó con un compartir fraterno y testimonios que reafirmaron el compromiso de la vida religiosa con una Iglesia profética, cercana al pueblo y abierta a los
Comisión de Pastoral

Comisión de Pastoral La Comisión de Pastoral Provincial se reunió en Viña del Mar el día 3 de noviembre para su séptima sesión del año. El eje central de la reunión fue la evaluación del año pastoral 2025. Cada colegio presentó sus logros, desafíos y proyecciones, destacándose un espíritu de compromiso y crecimiento y fidelidad al carisma viatoriano. En el Colegio San Viator de Ovalle se resaltó la consolidación del equipo pastoral y la celebración de la adoración al Santísimo. Entre los principales desafíos se mencionaron el fortalecimiento de la clase de religión, la dimensión vocacional y la reorganización de la catequesis en coordinación con la parroquia. En Villa Alemana se valoró la implementación del Itinerario Viatoriano, la continuidad de la eucaristía dominical, y la peregrinación a Lo Vásquez. Los retos propuestos fueron: mantener la vitalidad del movimiento JUVI, sistematizar el devocionario, reestructurar la catequesis y acompañar pastoralmente a las nuevas familias. El Liceo Parroquial San Antonio destacó la alta participación juvenil en los retiros, la organización del Encuentro Provincial de JUVI y la consolidación de la catequesis familiar. Los desafíos se centran en el seguimiento de los jóvenes, la consolidación del itinerario pastoral y el fortalecimiento de la pastoral vocacional. En el Liceo El Señor de Renca se valoró el aumento de la participación en las celebraciones eucarísticas, la incorporación de signos viatorianos y la acción solidaria junto a la ONG “Hijos de la calle”. Los principales desafíos apuntan a involucrar más a los apoderados, fortalecer la catequesis y consolidar un grupo estable de acólitos. Finalmente, el Colegio San Viator de Macul subrayó la plena ejecución del plan pastoral, la creación de un ambiente familiar en las eucaristías dominicales, la autonomía del equipo pastoral y la activa participación juvenil. Entre sus desafíos. Se planteó ampliar la pastoral con apoderados, fortalecer la formación del equipo, mejorar el vínculo con educación inicial y aumentar la presencia de jóvenes en JUVI. Uno de los puntos más significativos fue la propuesta de acompañamiento entre los vicerrectores de pastoral para el año 2026, que busca generar comunidades de aprendizaje y promover visitas intercolegiales para fortalecer la colaboración y el sentido de misión compartida. Se acordó definir en marzo los formatos, calendarios y mecanismos de retroalimentación. Además, se revisaron los preparativos del Encuentro Querbesiano y se abordó el avance del plan de la clase de Religión Viatoriana, insistiendo en la importancia del acompañamiento a los profesores. Finalmente, se proyectó la realización del Encuentro Provincial de JUVI 2026 en Renca, en el mes de agosto.
IV Asamblea de la Comunidad viatoriana

IV Asamblea de la Comunidad viatoriana Durante una semana, 56 viatores -religiosos y asociados de 14 países- se reunieron en Valpré, Lyon, para celebrar la IV Asamblea General de la Comunidad Viatoriana. Este encuentro fue una experiencia profunda de comunión, discernimiento y renovación del carisma heredado del P. Luis Querbes. La Asamblea se abrió con una visita a lugares emblemáticos de Lyon vinculados al fundador, como la Basílica de Saint-Nizier y la Capilla de Fourvière, donde se celebró una emotiva oración. Las jornadas se estructuraron en torno a tres ejes: comunidad fraterna, sinodalidad y misión. A través de conferencias, oraciones, eucaristías y de la metodología de la conversación espiritual, los participantes reflexionaron sobre sus raíces, compartieron testimonios vocacionales y buscaron consensos sobre el futuro de la comunidad. La Asamblea también celebró la fiesta de San Viator en Vourles, con visitas al cementerio y al “Berceau”, cuna de la Congregación. La “Fiesta de las Culturas” puso de manifiesto la riqueza de la diversidad viatoriana. El documento final, “Caminos de futuro”, recogió las llamadas del Espíritu para una comunidad más abierta, comprometida y profética. En la clausura, el superior general envió a los viatores en misión, recordando que la fuerza para transformar el mundo nace de la comunión con Cristo. Para obtener más información puedes revisar: Boletín 1 y Boletín 2 de la dirección general – Crónicas de la Provincia de España
Capítulo provincial

Capítulo provincial La sesión n.º 39, segunda del año, del Capítulo Provincial se llevó a cabo los días martes 4 y miércoles 5 de noviembre. El encuentro tuvo lugar en la nueva Casa Pastoral, ubicada en el Noviciado San Viator de Puente Alto, y fue presidido por el P. Marcelo A. Lamas Morales, superior provincial. La jornada comenzó el martes con un momento de oración comunitaria, que incluyó la bendición de la Casa Pastoral Viatoriana. Este espacio fue definido como un lugar de encuentro para la Congregación y la Comunidad Viatoriana, destinado a acoger, formar en la fe y servir al Pueblo de Dios, bajo el carisma del Padre Luis Querbes. Agradezco el trabajo realizado por el H. Julián Moro, responsable de la construcción del inmueble. El núcleo del Capítulo fue la reflexión sobre la vida fraterna. Se presentó una síntesis del cuestionario sobre la fraternidad, elaborado previamente a partir del capítulo de mayo y de los encuentros comunitarios. El objetivo fue generar propuestas concretas que fortalezcan y dinamicen la vida comunitaria. En los plenarios, se resaltó que la fraternidad es un don y una tarea, un «lugar teológico» inspirado en el Dios Trino. Se valoró la horizontalidad en las relaciones y la acogida fraterna. Al mismo tiempo, se reconocieron algunos desafíos: la tensión entre la misión y la vida comunitaria, el riesgo de individualismo apostólico, las dificultades en la resolución de conflictos y la necesidad de mejorar la comunicación. (Se puede descargar el documento de trabajo en este link: Reflexión fraternidad) Además, se compartieron los avances del proceso de reconfiguración de los CSV y las conclusiones de la IV Asamblea de la Comunidad Viatoriana. El Capítulo finalizó el miércoles 5 de noviembre con la celebración de la Eucaristía, seguida por un almuerzo fraterno.