Viatores Chile

Crónica del Capítulo Provincial

Los días 29 y 30 de abril de 2025, en el Centro Juvenil de Puente Alto, se celebró la sesión 38 de nuestro capítulo provincial. En un clima fraterno y de discernimiento, se abordaron temas clave para la vida y misión de la provincia.

            En un primer momento, se presentó y aprobó el informe económico provincial. El H. Julián Moro y el equipo de administración fueron reconocidos por su compromiso y transparencia en la gestión de los recursos. Se valoró especialmente el esfuerzo realizado durante el último año para mejorar nuestras casas y viviendas, así como para invertir en la infraestructura de nuestros colegios.

            Nos invitamos a seguir viviendo el voto de pobreza a través del trabajo generoso, la disponibilidad, una vida sencilla, y el uso prudente del patrimonio, que debe estar siempre al servicio de la misión y del cuidado de los religiosos, especialmente de los hermanos mayores.

            Posteriormente, se dedicó un espacio significativo a la lectura y reflexión del documento elaborado a partir de la asamblea de religiosos y asociados vivida en febrero. Este texto, que recoge hitos, crisis y aprendizajes de nuestra trayectoria como provincia, fue revisado con agradecimiento y lucidez. En grupos y plenario, se respondieron dos preguntas clave del documento:

¿Qué aprendizajes personales y comunitarios surgen al contemplar nuestra historia viatoriana chilena?

¿Qué elementos de nuestra historia estamos llamados a preservar y heredar a las futuras generaciones? (Este texto se puede descargar al final de estos párrafos)

            Al iniciar el segundo día, el Superior Provincial presentó un texto en respuesta a diversas intervenciones del día anterior, en las que se manifestaron inquietudes ante desafíos que se repiten y la necesidad de llegar a acuerdos sobre cómo enfrentarlos. El texto presentado, titulado «Volver a lo fundamental: una invitación a vivir lo significativo de la vida religiosa», nos animó a profundizar en los pilares de nuestra vocación: la oración, la vida fraterna, la misión y las vocaciones. Desde allí se planteó la necesidad de actualizar nuestras reflexiones sobre estos núcleos esenciales, no para cambiarlos ni reemplazarlos por nuevas temáticas, sino para abordarlos con mayor hondura y desde el presente que vivimos.

            Volver a ellos no es una repetición vacía, sino una vuelta consciente y significativa a lo que da sentido a nuestra vida consagrada en los nuevos contextos que enfrentamos. Se propuso avanzar más allá de planes estratégicos que a veces son rígidos, hacia orientaciones carismáticas compartidas, discernidas localmente y capaces de generar procesos reales, concretos y corresponsables.