Visita a la comunidad viatoriana del Perú.
Entre los días 30 de marzo y 7 de abril, tuve la oportunidad de viajar a Perú. El propósito fue visitar a los asociados, al H. David Cuenca y a la comunidad del Colegio Fe y Alegría 69 – San Viator de Cutervo.
En plena temporada de lluvias, con derrumbes frecuentes, el camino fue un poco más largo de lo habitual. Junto al H. David, nos reunimos con los jóvenes que conforman el equipo de líderes pastorales. Los estudiantes están asesorados por la psicóloga Mirian Contreras.
Estos jóvenes ya comienzan a dar frutos: han organizado sus primeras jornadas por niveles o grados, demostrando disposición, compromiso y liderazgo. Se consideran a sí mismos una comunidad pastoral que desea vivir el carisma viatoriano entre los niños y jóvenes del colegio. Mencionan con soltura al P. Querbes y a San Viator. Fue una alegría ver cómo integraban creatividad, juegos, momentos de reflexión y oración, logrando un verdadero ambiente de comunidad en cada aula. Llaman a su grupo “Pastoral Infanto-Juvenil”, un nombre sencillo pero lleno de sentido.
Cuando los jóvenes encuentran un espacio donde se les confía responsabilidad y se les anima a crecer en la fe, responden con fuerza. Su entusiasmo no nace del deber, sino de un deseo genuino de acompañar a sus compañeros.
Luego de presidir el funeral del hijo de una profesora del colegio, fallecido en un accidente doméstico, dialogamos con el equipo directivo, presidido por la Sra. Luzbella Aguilar, para escuchar sus anhelos y desafíos de cara al futuro. Más aun considerando que la construcción del colegio sigue avanzando, aunque con ciertos retrasos a causa de las lluvias. Ya se ha superado el 50% del proyecto. Se trata de una obra viatoriana que va tomando forma con el esfuerzo de muchos. Ojalá podamos seguir apoyándola como provincia, porque es un proyecto que siembra futuro y esperanza entre los estudiantes y sus familias.
También viajamos a un pueblo llamado Sócota para estar presente en la titulación de carreras técnicas de un grupo de adultos de la zona. Cerca de 20 personas recibieron sus certificados que les permite seguir desarrollándose como personas y mejorar su calidad de vida.
Posteriormente, junto a David, emprendimos el regreso a Lima. Allí también compartimos con las hermanas del Niño Jesús, comunidad religiosa históricamente cercana a los viatores, que ha mantenido viva la memoria de su presencia.
En Lima visitamos el Centro San Viator de Collique y nos reunimos con los asociados. Fue una alegría escuchar que valoraron muy positivamente el reciente encuentro virtual con los asociados de Chile, y manifestaron su deseo de repetirlo. Además, conversamos sobre futuras posibilidades de colaboración y encuentros presenciales, siempre con el anhelo de fortalecer la comunidad viatoriana de ambos países.
Personalmente, me anima mucho ver todo lo que hacen las personas que se identifican con el carisma viatoriano en el Perú. La presencia viatoriana no se mide siempre por el número, sino por la fidelidad, el amor, la identificación con el carisma y la solidez de un buen proyecto pastoral y educativo.