Comité de pastoral parroquial

El martes 2 de noviembre, en la Parroquia San Juan Evangelista de Viña del Mar, se reunieron los párrocos viatorianos para retomar el trabajo del Comité de Parroquias Viatorianas. La instancia, coordinada por el P. Raúl Marchant, contó con la participación de los PP. Eduardo Millán, Kepa Plaza, Claudio Ríos y Marcelo Lamas. En un ambiente fraterno, los viatores compartieron con apertura la realidad cotidiana de sus comunidades, donde la vida pastoral se sostiene con esfuerzo, cercanía y compromiso. Este espacio de encuentro se comprende también como una expresión concreta de integración en el proceso sinodal de la Iglesia local, fortaleciendo la comunión y la corresponsabilidad pastoral.

            La conversación estuvo marcada por una mirada realista, pero profundamente esperanzada, sobre el momento que atraviesan las cuatro parroquias y la capilla San Viator de Puente Alto.

            Los párrocos reconocían que la demanda sacramental exige creatividad ante la falta de sacerdotes. En varios lugares, los equipos laicales y los diáconos han debido asumir un papel protagónico para sostener las liturgias dominicales, las visitas a enfermos y la pastoral de la salud en hospitales. Se valoró especialmente la participación activa en las estructuras eclesiales de las diócesis, como las reuniones del clero y la disposición a colaborar en diversas áreas pastorales, como signo de comunión efectiva con la Iglesia local.

            En este contexto, los párrocos destacaron la importancia de compartir experiencias y recursos, especialmente en los ámbitos formativo y administrativo, como una manera concreta de apoyo mutuo y de fortalecimiento de la misión común. Los párrocos coincidieron también en la urgencia de seguir cuidando la gestión parroquial, que abarca no solo la pastoral, sino también los ámbitos administrativo y financiero, los cuales requieren transparencia, seriedad y criterios compartidos.

            El contexto social tampoco deja indiferentes a las comunidades. Muchas parroquias están insertas en entornos complejos, marcados por el consumo y tráfico de drogas, la inseguridad, los robos, las tomas recientes y diversas formas de precariedad que golpean directamente a las familias. Ante ello, los párrocos reafirmaron la importancia de una pastoral de cercanía, esperanza y acompañamiento permanente, que no solo brinde apoyo espiritual, sino también respuestas concretas, como la entrega de alimentos o raciones de comida a vecinos en situación de vulnerabilidad.

            En medio de estos desafíos, volvió a surgir con fuerza la necesidad de formar laicos capaces de asumir responsablemente la misión de la Iglesia. En numerosos sectores y capillas, donde el sacerdote no puede estar cada domingo, la corresponsabilidad del Pueblo de Dios se vuelve clave para mantener viva la presencia eclesial y sostener la vida comunitaria. Al mismo tiempo, se constató la escasa integración y participación de los jóvenes en la vida sacramental y comunitaria, lo que plantea desafíos urgentes de cercanía, escucha y presencia en los diversos ámbitos de la vida juvenil. El encuentro concluyó con un profundo espíritu de comunión y con el compromiso de seguir caminando juntos, sosteniéndose mutuamente en la misión viatoriana de anunciar a Jesucristo y servir con esperanza a sus comunidades.