La religiosidad en la infancia: acompañar el despertar de la fe Se ha argumentado ya suficientemente que la religiosidad no es algo natural, sino que está influenciada por las primeras imágenes maternas y paternas, la propia creatividad del niño, y la educación y cultura. En concreto, el desarrollo de la religiosidad en el niño es un proceso dinámico, profundamente arraigado en sus experiencias afectivas y cognitivas. No es una mera transmisión de doctrinas, sino una construcción progresiva del sentido ante lo trascendente, influenciada por su entorno más cercano y sus propias inquietudes existenciales. A continuación, delinearemos las características de la religiosidad infantil en distintas etapas, procurando ofrecer sugerencias de acompañamiento pastoral adaptadas a cada fase. Para este desarrollo me basaré especialmente en el libro de Antoine Vergote: Psicología Religiosa, Taurus, 1969. Desde tres primeros años de vida La religiosidad del niño se gesta en un plano pre-racional...