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Hace un tiempo atrás no estaba tan motivada para participar en una comunidad como JUVI, pero he ido descubriendo que me ha ayudado a vivir la fe de forma más atractiva y entretenida. Durante la pandemia he sentido que Dios me escucha, porque siento que cuando le he pedido algo, él lo ha cumplido o quedo en paz con lo que experimento. Por otro lado, he vivido momentos muy tristes, ya que murió una amiga por coronavirus y me afectó mucho; todavía me sigo preguntando por qué murió, pero pienso que todo ocurre por algo, para el bien de las personas. Personalmente, estoy agradecida de que Dios me haya cuidado y me haya ayudado a sanarme del contagio con COVID 19; además, mi familia y mis seres queridos más cercanos, los sentí siempre protegidos. Quiero seguir viviendo mi fe en comunidad, y especialmente cuidar mi vida de oración, que siempre me da tranquilidad y paz.

Ariela Valdés, III, Medio, Liceo El Señor de Renca.

 


Personalmente desde muy pequeño siempre he tenido presente a Dios en mi vida, ya que mi familia por lado materno y paterno son mayoritariamente creyentes; yo seguí aquellas enseñanzas hasta que, obviamente, a medida que crecí, tuve cada vez más dudas, lo que me llevó a alejarme un poco de la Iglesia por varios años.

Pero todo esto cambio para mí cuando me integré a JUVI en II medio, ya que pude replantearme y solucionar muchas dudas que tenía respecto a la Iglesia y la fe; además, logré nuevamente estabilizar mi fe que poco a poco, gracias a las experiencias vividas en mi comunidad y los retiros del movimiento, pude reforzarla, a través de la oración y del servicio a los demás.

Ahora como líder mayor y en mi último año de colegio, he podido vivir muchas experiencias gracias a JUVI, pero sobre todo quiero recalcar que estoy muy agradecido con el movimiento por darme la oportunidad de crecer como persona y darme herramientas para poder vivir mi fe día a día tanto personal como comunitariamente.

Concluyendo, para mi JUVI  ha sido muy importante para volver a reencontrarme con Dios y mi fe, pero también fue esencial en mi desarrollo como persona y cristiano.

Diego Sánchez, IV Medio, Colegio San Viator de Macul.


En este segundo año de pandemia todo el movimiento JUVI ha sido un pilar fundamental. El poder interactuar y compartir con personas, aunque sea de una manera diferente, me ha ayudado mucho en el ámbito emocional. Conversar, reír, llorar y reflexionar, y conocer diferentes realidades y pensamientos en torno a la pandemia, me ha ayudado a darme cuenta de que no estás solo y a comprender que podemos vivir situaciones semejantes. También es muy importante hacer presente a Dios, para pedir por la salud de familiares y amigos, por las diferentes injusticias que se viven en el mundo y por los objetivos o anhelos que tenga cada uno. A pesar de que los medios en los que debemos compartir son, por lo general, virtuales, por la nueva realidad, el aprendizaje y desarrollo personal que brinda JUVI es esencial para nuestras vidas. La capacidad de poder expresarme, superar la vergüenza, poder salir de nuestras comodidades y desarrollar la creatividad nos ha ayudado a desarrollar todas nuestras capacidades.  He crecido en la capacidad de escuchar y aconsejar a los demás, poder reflexionar, desarrollar la empatía y la solidaridad (sobre todo en el tema de lo social). Gracias a todas las experiencias y aprendizajes que me ha brindado puedo decir con seguridad que la experiencia del movimiento JUVI ha sido trascendental en mi vida.

Pedro Galleguillos Ramírez, III Medio, Colegio San Viator de Ovalle.


Desde que comenzó la pandemia, no imaginé que duraría tanto y que marcaría mi vida en todos los ámbitos. No fue hasta que dejamos de tener clases presenciales y todo se iba deteniendo, que me di cuenta de que iba a ser muy difícil lograr lo que esperaba y lo que había deseado para mis últimos dos años de colegio, tanto en lo académico, como en mi participación en JUVI. Creo que el año pasado fue el momento más difícil, pero poco a poco lo superé. Me provocaba mucha tristeza lo que la pandemia iba provocando en los  niños, jóvenes y adultos; me afectó bastante, me sentía sin ganas y fuerzas para continuar con mis actividades. A pesar de todo, agradezco haber alcanzado a vivir distintos encuentros y retiros en JUVI pues me prepararon para llevar una vida de fe y esperanza en medio de esta adversidad. Ahora que llevamos un tiempo conviviendo en pandemia, veo la motivación de todos -y la mía en particular- por salir adelante, e incluso cuento con mis propias motivaciones para dar mi mayor esfuerzo y poder ser parte también de la formación de los niños y de otros jóvenes en JUVI. Estando en mi último año, siento que son los que deben continuar fomentando una vida junto con Dios -como lo propone JUVI- en lo que sea que se les presente.

Quiero seguir compartiendo mi aprendizaje de estos años en JUVI con las personas que me rodean, y espero (es un poco mi sueño) que los más jóvenes, los que quedarán en el colegio, puedan llevar una vida cristiana y se comprometan con Jesús en JUVI, aprendiendo entre todos y compartiendo con todos.

Javiera Naranjo, IV Medio, Colegio San Antonio de Villa Alemana


Hola, mi nombre es Angelo Sarrocchi, tengo 21 años, soy estudiante de 4to año de universidad y soy parte de la comunidad de egresados de JUVI del centro de Viña del Mar. Durante este segundo año de pandemia mi experiencia de fe en JUVI ha sido muy importante; especialmente  la eucaristía, la que me ha permitido vivir mi fe en comunidad, de forma semanal y con gente que me entiende y tiene experiencias de vida similares a las mías.

JUVI, semana a semana, me ayudó a recordar que el centro es Cristo Jesús, y que existe un plan, por incomprensible que sea;  y que si bien las cosas a veces pueden parecer y ser difíciles, no estoy solo, puesto que Jesús me acompaña y además mi comunidad está ahí para caminar conmigo.

Además, durante este último año de pandemia he podido seguir profundizando mi fe no solo gracias a los encuentros de oración, sino que también gracias a los de formación. Aspecto que ha sido fundamental para poder saber, sobre todo, defender mi fe y mis creencias en este período tan complicado para nosotros los católicos, no solo en Chile sino que en el mundo.           Por último, debido al distanciamiento social y que a pesar de la disminución de cuarentenas y de restricciones, igual sigo saliendo poco de casa; en la comunidad he podido seguir experimentando ver a mi prójimo en mis hermanos de comunidad y, lo que es más, lograr a veces ver a Dios en ellos, en los momentos de dificultad y de alegría que se alcanzan a compartir en nuestros encuentros.

Angelo Sarrocchi, estudiante universitario, COV-Viña Mar.

 


Me llamo Constanza y soy parte de la comunidad de la capilla San Viator de Puente Alto. JUVI, a lo largo de la pandemia, me ha ayudado y enseñado a perseverar en distintos ámbitos de mi vida, como lo es en la fe; me ha mostrado que Dios está presente en todo momento, ayudándome y además apoyándome, que, aunque a veces no pueda ver su presencia, no significa que no esté o que haya desaparecido. El Señor me ha invitado a no desanimarme y me ha enseñado a entender muchas cosas, especialmente en mis momentos de oración, en la Eucaristía dominical, actividades y retiros. Durante la pandemia me he dado cuenta de que Dios no nos abandona, Él está siempre con nosotros, mostrando sus caminos. En este tiempo he sido más comprensiva con los demás ya que muchos nos sentimos abrumados debido a las distintas situaciones ocurridas. A veces me llego a sentir muy desanimada debido a las preocupaciones personales y a las exigencias del colegio; pero he descubierto que este apoyo del Señor y poder progresar en mi fe me ha ayudado a madurar como persona y a fortalecer mi  pertenencia a la comunidad de JUVI.

Constanza Donoso, III Medio, Capilla San Viator de Puente Alto.

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