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Historia

La historia nos cuenta que VIATOR vivió en el siglo IV en la ciudad de Lyon, Francia. En su juventud fue ayudante del Obispo de ese lugar. En particular  trabajó como catequista sirviéndole a los jóvenes en el crecimiento de su fe cristiana.

Cuando el Obispo Justo renunció a su sede y se fue al desierto de Egipto, para vivir en oración y penitencia como eremita, Viator se fue con él. Nada se sabe acerca de lo que pasó allí excepto que después de unos pocos años, ambos   murieron y sus restos fueron llevados a Lyon. Por aclamación pública, Viator y Justo, fueron proclamados Santos.

Varios siglos más tarde, después de las matanzas de la revolución francesa, en las cuales gran número de miembros del clero y de los religiosos fue acabado, un sacerdote párroco de Vourles (cerca de Lyon), LUIS QUERBES, vio la necesidad   de llenar el vacío existente buscando jóvenes que pudieran ayudar a los párrocos en su trabajo pastoral y en especial en la enseñanza del catecismo a los niños. Estos jóvenes servirían como voluntarios para cualquier trabajo que  los  párrocos necesitarán. Como esta asociación de jóvenes empezó a crecer, tomó la forma de una comunidad religiosa. El Padre QUERBES buscó entonces, un modelo para su grupo y tomó a Viator, el Santo de Lyon (su patria chica),  quien  había hecho un trabajo similar siglos antes.

De estos sencillos orígenes emergió la Congregación de los Clérigos de San Viator, que hoy cuenta con cerca de 700 religiosos, sacerdotes, hermanos y asociados que  trabajan en Francia, España, Canadá, Estados Unidos, Perú, Chile,  Haití, Japón, Formosa, Costa de Marfil, Honduras, Belice, Bolivia y Colombia. La casa general de la congregación está en Roma.